martes, 8 de octubre de 2013

UNA HISTORIA DE DUENDES Y EMPRENDEDORES

El Páramo del Duende se encuentra ubicado e entre los municipios de Río Frío y Versalles y los limites con el Chocó. Foto D.R.A.
El Páramo del Duende, en el Valle del Cauca, es considerado el páramo más conservado del mundo. Sus más de tres mil ochocientos metros de altura fueron descubiertos hace poco más de una década y la conservación de sus riquezas naturales, así como su nombre, son atribuidos a una leyenda que circula entre los pueblos de sus inmediaciones. Dicen los pobladores que a quienes “osan” entrar en sus bosques a talar los árboles o destruir los recursos naturales, el duende se los lleva, evitando que hagan daño a la naturaleza.

De este lugar y de su bella historia toma su nombre “ASODUENDE”, una asociación de 27 emprendedores dedicados a la transformación de productos frutales cultivados de manera orgánica. Ellos están radicados en el corregimiento de Fenicia, municipio de Riofrío,  en el Valle del Cauca, y  hacen parte del programa Jóvenes Rurales del Centro Agropecuario de Buga-CAB, en donde han recibido el apoyo necesario para salir adelante.


Nosotros producimos jaleas de guayaba, mermelada de mora, frutas en almíbar y  café; todo de manera orgánica y protegiendo el medio ambiente, mediante un proceso de  transformación de los productos que aprendimos con el SENA, donde también nos han apoyado con la capacitación en buenas prácticas de manufactura y comercialización”, manifestó Nerieth Cataño Murillo, socia de ASODUENDE.



Los productos de esta asociación de Jóvenes Rurales fueron presentados por el CAB, junto con otras seis experiencias exitosas, en la pasada Feria Exposición Nacional Agropecuaria de Buga. Allí, los asistentes pudieron saborear y adquirir los diferentes productos orgánicos ofrecidos por estos grupos de aprendices SENA.




La “presentación en sociedad” de dichos grupos obedece a una estrategia implementada por el SENA en la región, la cual, según Luz Dary Valencia Arbeláez, Líder del Programa Jóvenes Rurales Emprendedores del CAB, “empezó hace algunos meses, cuando visitamos varias poblaciones e identificamos las necesidades de capacitación en productos que generen impacto en la región”.


“La idea es que de esas capacitaciones surjan unidades productivas rurales sostenibles; nosotros también les damos materiales de formación y buscamos convenios con alcaldías y entes territoriales para buscar apoyo económico que les permita subsistir”, agregó la líder.
Las siete asociaciones presentadas durante la versión número 62 de la Feria bugueña están integradas por más de 20 personas cada una. Todas ellas han nacido de las capacitaciones del SENA y producen entre otros: alimento concentrado para el ganado, mecato valluno, uva Isabela transformada, mermeladas, jaleas, frutas en almíbar  y  equipos agrícolas de riego por goteo para cultivos de sábila orgánica.


El SENA nos ha ayudado enormemente con nuestros cultivos de sábila, enseñándonos el riego por goteo; además nos ha dado capacitación y materiales, mostrándonos claramente el camino que debemos tomar para hacer de la asociación una gran industria. Los instructores nos han apoyado incondicionalmente haciéndonos sentir que el sello del SENA es garantía de progreso”, dijo Federico Gallego Medina, representante de la Asociación de Sabileros del Pacífico.


Tal y como ocurre en la tradicional leyenda del Páramo del Duende, una de las premisas de la formación que imparte el Centro Agropecuario de Buga es la de proteger el medio ambiente, por eso los productos que ofrecieron estas siete asociaciones se cultivaron y transformaron de manera orgánica, preservando siempre los recursos naturales y teniendo una proyección que los debe convertir en empresas realmente rentables.



En la vía hacia esa rentabilidad, el SENA tampoco ha dejado solos a estos emprendedores, como bien lo explica Valencia Arbeláez: “La idea es apoyarlos siquiera año y medio para ayudarles al fortalecimiento de sus empresas en la parte contable y comercial, así como en el desarrollo de planes de negocio y proyectos que se puedan presentar a convocatorias nacionales;  lo que queremos es que estos proyectos se consoliden como empresas generadoras de empleo”.


Emprendimiento con protección del medio ambiente fue la consigna enarbolada por los 175 “duendes”, miembros de las siete asociaciones que se presentaron en Buga. Gracias a la unión de su talento con las riquezas naturales de la zona, y al apoyo recibido por el SENA, todos ellos se han convertido en guardianes del medio ambiente y generadores de empleo para los habitantes de sus regiones.

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